¡Oh!, irrinquieta gruflebugle…
tus micturadones son para mí
Como plurnas manchigraznas sobre una plívida abeja.
Groop, a ti te imploro, mi gándula bolarina.
Y asperio me acolses con crujientes ligabujas,
O te rasgaré la verruguería con mi bérgano,
¡espera y verás!
He convencido a mi buen amigo Jaime, para que cambie el nombre de su categoría “poesía” por el de “poesía vogona”.
Y es que no se puede negar, que la poesía vogona es apasionante.

