Don’t feed the Troll
En la vida, una persona de bien, se encuentra aunque no quiera con innumerables trolls.
Podemos diferenciarlos entre diversos tipos por su aspecto y/o comportamiento.
A saber:

Son sucios, malolientes, bastantes de ellos son calvos y tienen un moco colgando. Se alimentan de gnomos, principalmente, aunque casi nunca cazan ninguno.

Son alegres, suelen ir desnudos (aunque a veces se disfrazan), y sobre todo, cumplen todos los deseos de aquellos lo bastante crédulos como para formularlos en su presencia. No se alimentan porque son de plástico.

Son violentos. Están al servicio de Mordor. No se conocen fotografías de los mismos, así que Weta Digital tuvo que inventarselos. Se alimentan de carroña fétida, como los orcos.
No hay fotos disponibles porque se suelen escudar en nicks poco reconocibles o en el anonimato.
Se les reconoce por su comportamiento.
1. Expone una opinión ciertamente controvertida. Eso es lo que se llama flamebait o anzuelo. Unos cuantos posteadores habituales pican el anzuelo y contestan a esa opinión. 2. Se va alimentando de las respuestas que da la gente, dando rodeos pero sin llegar a ninguna conclusión. No sabe nada, pero aprende de lo que le rebaten.Esto lo hace para llegar al… 3!!!. Encuentra un argumento con el que se siente cómodo (habitualmente falso y/o controvertido) y se aferra a él como a un clavo ardiendo. Desde ese momento la discusión se convierte e una ingente cantidad de posts rebatiendo al troll y el troll contestando siempre con el mismo argumento (a veces con las mismas palabras, otras con palabras distintas, otras simplemente citándose a sí mismo). La discusión se vuelve impracticable, ya que un troll jamás da su brazo a torcer.
Y así hasta el siguiente tema. En la siguiente noticia volverá a seguir exactamente el mismo esquema, porque los trolls rara vez se rinden. Últimamente incluso se los puede ver en debates en directo.
Así que, ya saben: Don’t feed the troll










